Descripción: Este retablo de autoría desconocida, situado en el lado del Evangelio del crucero de la iglesia, fue confeccionado en la primera mitad del siglo XVIII. Sucedió a otro retablo anterior del siglo XVII y fue consagrado en 1760. Desde el punto de vista estilístico, pertenece a la etapa más ornamentada del Barroco final, el Rococó. Su distribución sigue un esquema simple de banco y un solo cuerpo.
En esta ocasión, al titular del retablo lo encontramos en el banco del mismo, se trata del Cristo yacente de tamaño natural custodiado en la urna entre cristales. Se trata de una imagen gótica singular (s. XIV), tal y como puede comprobar si se acerca a observarlo de cerca y fija su mirada en el hombro izquierdo. Nos encontramos ante un Cristo articulado utilizado para representar la Pasión en los oficios del Viernes Santo. Este auto sacramental fue prohibido por el obispo Francisco Mateo Aguiriano en 1794, momento en el que el Cristo ya presentaba una rotura en el brazo que podemos observar. Este es el motivo por el que se quedó en el estado de yacente y decidió cubrirse de manera permanente con una túnica en 1805. Pese a todo, su estado de conservación es bueno, con la salvedad de la policromía de la cara, fruto de las limpiezas anuales que tradicionalmente tenían lugar antes de la procesión del Santo Entierro hasta fechas recientes.

En el cuerpo del retablo encontramos un Crucificado, también rococó, de mediados del siglo XVIII y de tamaño natural. Representa a Jesús ya sin vida, pero sereno y tranquilo; nos trasmite la buena muerte a la espera de la Resurrección. La recreación pictórica del fondo nos sitúa en el monte Gólgota, extramuros de la ciudad de Jerusalén, mientras que en el guardapolvo y los laterales podemos observar los símbolos de la Pasión (los clavos, el martillo, la escalera, la corona de espinas, etc.).
Remata el conjunto una simbólica representación de la Santísima Trinidad (el triunfo de Dios sobre la muerte). Todo ello acompañado por una delicada decoración vegetal y de candelieri, destacando los dos grandes estípites que flanquean el retablo.
